De paseo por Zagreb

Desde Dubrava, el barrio donde me alojo en Zagreb, hay treinta minutos de viaje en tranvía hasta el centro. Parece demasiado pero el tiempo pasa rápido, hay mucho para ver. En la parada hay una mesa de madera con un techo que hace de sombrilla. Una señora vende frutillas que en croata se dice jagoda. Se ven deliciosas y quiero comprar algunas pero viene el tranvía, celeste, lleno de gente. Es el número 11.

Las calles son amplias y en todas las cuadras hay cebras que los vehículos respetan. Se ven muchos árboles y plazas con juegos para niños. ¡Cuántos cafés que hay! Uno al lado del otro. Los croatas tienen por costumbre hacer una parada en estos sitios antes de almorzar.

Me bajo en la Plaza Ban Jelačić, nombrada en honor a Josip Jelačić, considerado un héroe nacional por haber intervenido en la abolición de la servidumbre en Croacia. Esta plaza es el corazón de la ciudad, aquí se realizan eventos casi todos los días. Hay un reloj enorme en uno de los edificios, tiene el escudo de la ciudad. En Zagreb hay dos zonas diferenciadas, cada una con sus propios atractivos y monumentos históricos. Por un lado está Donji Grad que se traduce como ciudad baja, donde se encuentra la Plaza Ban Jelačić, y por otro Gornji Grad que significa ciudad alta.

Paso por la calle Tkalčićeva, donde a la noche se concentra la movida de Zagreb, y subo unas escaleras que me llevan al Mercado de Dolac. Lo primero que veo son muchas sombrillas rojas, características de los mercados en Croacia. Aquí se venden frutas, verduras, embutidos, quesos y otros productos gastronómicos. También, en otro sector del mercado, se pueden encontrar flores y ropa. Me compro un puñado de cerezas porque las veo deliciosas.

Camino hacia la Catedral mientras disfruto la fruta dulce y jugosa. Son demasiadas y me doy cuenta de que no puedo cargarlas durante el resto del paseo. Vuelvo al mercado y le pido a la vendedora que me las guarde. Hablamos mediante señas y me entiende. Sonrio y ella también sonríe. Los croatas son personas amables, si no hablan inglés intentan comunicarse de otra forma y ayudarte en lo que esté a su alcance. La Catedral, situada en el barrio Kaptol, es de estilo gótico. Están reparando una de las torres y está cubierta con una tela que simula la torre original. Qué buena forma de mantener la fachada. Por dentro es hermosa, con muchos detalles y unas arañas enormes que iluminan el lugar.

Vuelvo a la Calle Tkalčićeva para recorrerla. Al comienzo hay tiendas de marcas conocidas y luego bares y restaurantes. Ya casi es mediodía y las personas comenzaron su ritual. En cada mesa se ven un café y un vaso de agua. Algunos conversan, otros leen y unos pocos fuman. Llego hasta el final de la calle y subo unas escaleras largas y empinadas que me llevan a la ciudad alta. En la mitad del trayecto veo un viñedo en el patio de una casa, plantado en un terreno en plena ciudad. Me detengo a sacar fotos y pienso que esas uvas tienen una vista increíble. Llego a la cima y me cruzo con cuatro caballos con sus jinetes vestidos con ropas de fiesta. Uno de los animales es blanco con manchas negras, como un dálmata.

Al final de la calle está el santuario Kamenita Vrata, que significa Puerta de Piedra. La historia cuenta que en 1731 un gran incendio destruyó gran parte de las casas vecinas del lugar y solo quedó una imagen de la virgen María con Jesús. Por este motivo, el lugar se convirtió en una pequeña capilla y en lugar de peregrinación. Hay bancos de madera para los creyentes y velas que se encienden como ofrendas.

En la misma calle está la Plaza de San Marcos y la Iglesia del mismo nombre. El techo de la iglesia es de azulejos y en él se distinguen el escudo de armas medieval de Croacia, Dalmacia y Eslavonia en el lado izquierdo, y el emblema de Zagreb a la derecha. Bajo por la calle que nace de la iglesia y me dirijo a la Torre Lotrščak, que fue construída en el siglo XIII para vigilar la muralla que protegía a la ciudad alta. La vista de la ciudad desde este lugar es hermosa y privilegiada. Me quedo un rato mirando el paisaje, pensando en la mezcla de estilos, en los colores de las construcciones, en las cerezas que tengo que volver a buscar a Dolac y descansando mis piernas, cansadas de caminar.

By | 2017-06-14T19:40:52+00:00 June 17th, 2016|Croacia, Historias de viaje|

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Mi nombre es Gabriela y soy la autora de este blog. Soy escritora y sommelier. Viajo lento por las regiones vitivinícolas del mundo en busca de hermosos paisajes, historias y vinos únicos.